sábado, 16 de octubre de 2010

Una primera gran mujer literata,sección de Inés 4 de octubre de 2010

Durante los últimos años del Medievo, entrando ya en el Renacimiento, hubo un grupo de mujeres pensadoras que formularon una ideología propia que buscaba una lógica distinta a la imperante masculina sobre el sexo femenino. Es lo que se ha dado en llamar la “Querella de las Mujeres”, primer movimiento reivindicativo, más ideológico que práctico, en demanda del reconocimiento del papel de la mujer en el mundo medieval. De estas pensadoras, las más reconocidas en nuestra Península fueron Isabel de Villena y Teresa de Cartagena. A esta última vamos a referirnos. Teresa de Cartagena fue una de las primeras voces que asumen el reto de defender la posibilidad y aún el derecho de escribir de las mujeres. Así podemos ver en su obra Admiración Operum Dey o Admiración de la obras de Dios. La difusión pública de la Arboleda de los enfermos (anterior obra de Teresa,  que dedicó a una “virtuosa señora” que era doña Juana de Mendoza, esposa de Gómez Manrique, corregidor de Toledo), provocó un vendaval de críticas en el mundo culto masculino. Como era de esperar, los eruditos medievales que recibieron y criticaron la obra de Teresa de Cartagena, no la aceptarían debido principalmente a su doble incapacidad: estar sorda y ser mujer.

La autora comienza entonces a contrarrestar esos argumentos apartándose, en primer lugar, de la creencia común que establecía lazos de unión entre los incapacitados y los demonios, afirmando una vez más que ella puede “escuchar” a Dios, pues, de hecho, todo disminuido físico, por su propia debilidad, “era más querido y estaba más cercano a Dios”. Y así como su primer escrito había surgido a manera de “autoconsolación”, el segundo nacería como una clara “autodefensa”, haciendo énfasis en la reivindicación de la capacidad femenina para la erudición. En esta, su segunda obra, “Admiraçión Operum Dey” o Admiración de las obras de Dios”, utiliza varios argumentos contra sus detractores, de entre los cuales destacamos:
1.      Si Dios concedió el don de la escritura a los hombres, también se lo ha concedido a las mujeres.
2.      El que las mujeres no hayan escrito tradicionalmente no significa que la escritura femenina sea menos natural.
3.      Por último, afirma que discutir la autoridad de Dios a la hora de distribuir sus bienes es una ofensa contra Él.

Es decir, partiendo del hecho de que la escritura es propia de la condición natural de la mujer, la autora se reconoce, como todos los escritores de su época, inspirada por Dios, y, firme en las cualidades de su talento, se asombra de que los hombres se maravillen de que una mujer pueda escribir tratados:

... los prudentes varones se maravillan ... no ser usado en el estado fimíneo este acto de conponer libros e tractados, ca todas las cosas nuevas o non acostumbradas siempre causan admiración; … Que debda tan escusada es dubdar que la muger entienda algund bien e sepa hazer tractados ...



Haciéndose eco de los estereotipos sociales de su época, argumentaba que tanto al hombre como a la mujer, le fueron destinadas tareas propias: “
al hombre, guardar las cosas de afuera e saberse ganar los bienes de fortuna, como el regir e gobernar e defender sus patrias, y a la mujer, con su yndustria e trabajo e obras domésticas e delicadas, dar fuerça e vigor, e sin duda no pequeño sobsidio a los varones.”

En este sentido, su obra “Admiración de las obras de Dios”, coincidiría con los argumentos planteados por la doctrina cristiana en fiel seguimiento a la Biblia de que la mujer es inferior al hombre y le debe obediencia y sumisión, pero es aquí precisamente, donde encontramos la originalidad de la propuesta por parte de la religiosa: si Dios hizo a un sexo más fuerte que al otro, no fue para favorecer a una de las partes, e incluso
“…se podría aquí argüir quál es de mayor vigor, el ayudado o el ayudador: ya vedes lo que a esto responde la razón”.


Teresa de Cartagena plantea, en definitiva, de manera abierta, la igualdad entre hombre y mujer, y la posibilidad, incluso, de que ésta supere a su compañero, y haciendo uso de una gran habilidad dialéctica, señala que su intención no es
ofender el estado superior e honorable de los prudentes varones, ni tampoco favorecer al fimíneo más solamente loar la o[m]nipotencia e sabiduría e magnificencia de Dios.”
 Los principios de la historia

«Uno de los puntos importantes en una obra es el comienzo, no importa que esta sea un relato o una novela larga. ¡Hay que atrapar al lector! , por ello la historia no debe de empezar con una larga y detallada descripción del personaje principal, quién y cómo es, ni siquiera del mundo que le rodea o de lo que hace todos los días.
La historia comienza cuando algo le sucede al protagonista. Cuando su rutina de todos los días cambia, cuando sus costumbres se rompen, cuando algo pequeño o grande sucede o cuando algo extraordinario se manifiesta. Es decir, con un punto de tensión que altera lo habitual, y este es uno de los puntos claves de toda buena historia.
Y, si eso es cierto en todos los casos, se convierte en un requisito indispensable el que se cumpla en los relatos cortos o largos.
Los relatos requieren una extrema eficiencia y concreción. Cuantos más cortos, más eficientes y concretos han de ser, pues apenas hay sitio para nada banal o superfluo. Los primeros párrafos deben incluir bastantes cosas para lograr asentar los primeros cimientos de forma estable. Hay que lograr introducir el carácter de la historia, el tono emocional desde el primer momento. Hay que presentar un coherente punto de vista a través del cual la historia será percibida.
Hay que proveer un marco en el que él protagonista se mueva. Si la historia tiene alguna idea especial, extraordinaria, no se debería dejar al lector hasta el final sin conocerla, si es posible debe mostrarla desde el principio. Algunos piensan que dejándola como sorpresa final se consigue el impacto necesario para cautivar al lector sin darse cuenta de que el escritor construye la historia desde la primera palabra y de que unos buenos cimientos aseguran un buen edificio. Dejarlo todo para el final es una de las peores estrategias a las que el escritor puede encomendarse» (Ricardo de la Casa).

Cómo escribo
«Escribo, a mano, y hago muchas, muchas correcciones. Diría que tacho más de lo que escribo. Tengo que buscar cada palabra cuando hablo, y experimento la misma dificultad cuando escribo. Después hago una cantidad de adiciones, interpolaciones, con una caligrafía diminuta.
Me gustaría trabajar todos los días. Pero, ha la mañana invento todo tipo de excusas para no trabajar: tengo que salir, hacer alguna compra, comprar los periódicos. Por lo general, me las arreglo para desperdiciar la mañana así que termino escribiendo de tarde.

        Soy un escritor diurno, pero como desperdicio la mañana, me he convertido en un escritor vespertino. Podría escribir de noche, pero como desperdicio la mañana, me he convertido en un escritor vespertino. Podría escribir de noche, pero cuando lo hago no duermo. Así que trato de evitarlo.
        Siempre tengo una cantidad de proyectos. Tengo una lista de alrededor de veinte libros que me gustarían escribir, pero después llega el momento de decidir que voy a escribir ese libro.

        Cuando escribo un libro que es pura invención, siento un anhelo de escribir de un modo que trate directamente la vida cotidiana, mis actividades e ideas. En ese momento, el libro que me gustaría escribir no es el que estoy escribiendo. Por otra parte, cuando estoy escribiendo algo muy autobiográfico, ligado a las particularidades de la vida cotidiana, mi deseo va en dirección opuesta. El libro se convierte en uno de invención, sin relación aparente conmigo mismo y, tal vez por esa misma razón, más sincero» (Italo Calvino). 

POESÍA “Y fue a esa edad. Llegó la poesía a buscarme” Lunes 4 de octubre de 2010,primer programa

Todas las semanas vamos a abordar en esta sección unos poemas breves procedentes de la tradición japonesa llamados Haiku. El haiku (俳句, haiku?) consiste en un poema breve de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. Es una de las formas de poesía tradicional japonesa más extendidas En ellos se condensa una concepción de la vida que tiende a la tranquilidad, desde sus inicios (de hecho,contienen filosofía zen) aunque ha sufrido una evolución paulatina y ya,aparte de tratar la vida en el campo, se habla sobre la ciudad. Vamos a seguir esa evolución semana a semana.
El haiyin o escritor de haikus se queda impactado por el momento, recibe el aware o sorpresa,que le lleva a reflejarlo por escrito. En los haiku queda constancia del espacio y del tiempo, se habla de un dónde y el cuándo se tiene que deducir en parte, ya que el haiyin utiliza kigos, unos elementos que le permiten hacer una referencia al tiempo sin nombrarlo. De ellos se deduce la estación del año.  el yo se omite en el poema, lo que importa es lo que pasa. Tienen ese carácter trascendental del que hablábamos. Los Haijin más importantes de la historia de Japón son Matsuo Bashō, Yosa Buson, Kobayashi Issa, Usuda Arô, Masaoka Shiki, Uejima Onitsura, Ritsurin Issekiro, Arakida Morikate, Yamasaki Sokan, Ihara Saikaku (también llamado Ibara Saikaku), entre otros.
Muchos haiku van acompañados de una pintura que se llama haiga. No es necesario que sea una pintura perfecta, solo refleja lo que se dice en el haiku.
Hemos hablado de haiyin en masculino,pero también encontramos numerosas autoras de haiku: Den Sute-jo, Sonome, Shushiki y sobre todo Chiyo ni (千代尼), considerada la mejor creadora de haiku.
En Albacete tenemos una Asociación de haiku compuesta por haiyines como Frutos Soriano y Elias Rovira, entre otros. Los haiku tienen gran difusión.
Entre los principales estudiosos de haiku, destacan Fernando Rodríguez Izquierdo, el iniciador de los estudios de haiku a gran escala, y el nipólogo Vicente Haya. Tuve la suerte de ver a ambos en un curso de verano organizado por la Facultad de Humanidades de Albacete.
Vamos a conocer la obra de MATSUO BASHO
Un viejo estanque;
Se zambulle una rana,
Ruido de agua.
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Crudo invierno:
El mundo de un solo color
Y el sonido del viento.
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Canta el cuclillo:
Un bosque de bambú
Filtra la luna.
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Llora
 la sombra de la anciana.
Compañera de la luna.
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Este camino
nadie Ya lo recorre
salvo el crepúsculo.
JUEGO POÉTICO: MOTIVACIÓN
Las sensaciones, las opiniones, las ideas, las descripciones, etc. Todo aquello que te sugiera cada una de las siguientes palabras:

A) Flor:
B) Lluvia:
C) ¿Qué refleja tu poesía?
D) ¿Cuál es tu objetivo al escribir poesía?
E) ¿Qué te sugiere la palabra poesía?
F) ¿Qué imagen asocias a poesía?
G) ¿Tu poesía transmite emociones o pensamientos?
H) ¿Qué poesía escribirás al terminar de darme tus respuestas?